El 20 de agosto de 2008 quedó grabado para siempre en la historia de la aviación española. Dieciocho años después del accidente del vuelo JK5022 de Spanair, el recuerdo de las 154 víctimas continúa presente y también el de los profesionales que aquel día tuvieron que afrontar, desde sus puestos de trabajo, una de las emergencias más dramáticas vividas en el aeropuerto de Madrid-Barajas.El paso del tiempo no borra determinadas fechas. El 20 de agosto de 2008 es una de ellas. Aquel día, el vuelo JK5022 de Spanair, operado por un McDonnell Douglas MD-82 con destino Gran Canaria, sufrió un accidente poco después de iniciar el despegue desde el aeropuerto de Madrid-Barajas. De las 172 personas que viajaban a bordo, 154 perdieron la vida y 18 sobrevivieron. Dieciocho años después, sus nombres y sus historias siguen formando parte de la memoria colectiva.
Una tragedia que también vivieron los profesionales desde tierra
El accidente marcó profundamente a todos los profesionales que participaron en la gestión de aquella emergencia. Entre ellos, los controladores aéreos que se encontraban de servicio aquel 20 de agosto. Desde sus posiciones, fueron testigos de una situación que se desarrolló en apenas unos segundos y que exigió una respuesta inmediata y coordinada. La función del controlador aéreo es garantizar la seguridad y fluidez del tráfico mediante la aplicación de procedimientos y la toma constante de decisiones. Sin embargo, existen situaciones que superan cualquier escenario habitual. El accidente del JK5022 fue una de ellas. Los profesionales que estaban trabajando aquel día tuvieron que mantener la concentración y actuar conforme a los procedimientos de emergencia mientras se enfrentaban a una tragedia que acababa de producirse prácticamente delante de ellos.
La importancia del factor humano
La aviación moderna cuenta con tecnología cada vez más avanzada, sistemas de alerta, procedimientos de seguridad y múltiples barreras destinadas a evitar accidentes. Pero detrás de todas ellas siempre existe un elemento fundamental: las personas. El accidente de Spanair volvió a demostrar la importancia de analizar la seguridad aérea como un sistema en el que intervienen numerosos profesionales. Los controladores aéreos forman parte esencial de esa cadena de seguridad. Su trabajo exige preparación, experiencia, capacidad de decisión y una enorme responsabilidad, especialmente cuando una situación normal se transforma de manera repentina en una emergencia. Por eso, al recordar el JK5022, también resulta necesario recordar a quienes estaban desempeñando su labor aquel día.
Una fecha que permanece en la memoria
El aniversario del accidente no debe servir únicamente para recordar las circunstancias que rodearon aquella tragedia. Debe servir, sobre todo, para recordar a las personas.
A las 154 víctimas.
A los supervivientes.
A sus familias.
Y también a todos los profesionales que tuvieron que afrontar las consecuencias de aquel accidente.
Para APCAE, el 20 de agosto representa una fecha especialmente señalada. Una fecha que permanecerá para siempre en el recuerdo de la asociación y de los profesionales que, aquel día, estuvieron al frente de sus puestos de trabajo ante una tragedia que jamás podrá ser olvidada.
Dieciocho años después, el recuerdo continúa.
Porque hay fechas que el calendario no consigue borrar.
Y el 20 de agosto de 2008 será, para siempre, una de ellas.