En un sector donde la seguridad operacional se demuestra, no se proclama, la decisión de Aena de dar carpetazo al proyecto de torre remota en el Aeropuerto de Menorca marca un punto de inflexión: lo que SPICA llevaba años denunciando sobre deficiencias y viabilidad técnica acaba traduciéndose en un frenazo. Según Menorca.info, tras al menos 3,7 millones de euros en contrataciones y siete años desde el anuncio, Aena ha optado por aparcar sine die la implantación del control remoto “a través de pantallas y sin visión directa de pista” y ahora busca recuperar parte de lo invertido.
De la denuncia a la agenda institucional
Esta marcha atrás conecta directamente con lo que SPICA ya puso negro sobre blanco: en diciembre de 2022, el sindicato informó de que sus denuncias sobre la fase de pruebas y las deficiencias del sistema habían llegado al Senado, con peticiones para que comparecieran el presidente de Aena y el presidente de AESA para dar explicaciones por “errores técnicos” detectados.
En aquella publicación, SPICA recogía además que las preocupaciones apuntaban a elementos críticos para un servicio ATS (Air Traffic Services) de torre, como fallos y limitaciones en cámaras orientadas a pista y su impacto potencial en la visión del entorno aeroportuario.
SPICA publicó en 2022 que sus denuncias derivaron en iniciativas para reclamar comparecencias de responsables de Aena y AESA en el Senado por fallos técnicos detectados en LAS pruebas.
La decisión de Aena y el “cuello de botella” regulatorio
El punto más relevante para el colectivo es el que subraya Menorca.info: la tecnología no habría dado los resultados esperados y eso habría hecho “del todo imposible” obtener el imprescindible visto bueno de AESA para entrar en operación.
En términos prácticos: sin validación y aceptación regulatoria, una torre remota no pasa de ensayo. Y, según la misma fuente, Aena había sostenido oficialmente que el desarrollo seguía “en pruebas”, en un contexto además condicionado por cláusulas de confidencialidad con ENAIRE.
Menorca y Vigo: el piloto existía en el BOE y la comparación es inevitable
El proyecto no era “una idea”: está formalizado en el BOE mediante el convenio Aena–Enaire para validación y puesta en operación de una solución de torre remota, con Menorca y Vigo como primera fase.
Menorca.info recuerda que en Vigo el sistema sí ha entrado parcialmente en funcionamiento en determinadas franjas horarias, mientras que en Menorca la prueba “no ha funcionado”. Para SPICA, esta divergencia refuerza un mensaje clásico de seguridad: la tecnología no se “aprueba por narrativa”, sino por desempeño verificable (factores humanos, continuidad de servicio, degradaciones, procedimientos, mantenimiento y contingencias).
Coste hundido y “daños” a minimizar: obras, equipos y recuperabilidad
Según Menorca.info, además del gasto en contrataciones (≥ 3,7 M€), en 2022 se ejecutaron obras para habilitar un espacio (centro/sala asociada al sistema) con un coste de 1,85 M€, y se destinó una cantidad similar al suministro e instalación de equipos, en un contrato que quedó en suspenso, citando a Gesnaer Consulting.
La misma fuente añade que se estima recuperable el 75% de esa inversión en equipos por posible reinstalación en una torre convencional, y que se negociaría devolución por el 25% específico del control virtual.
Torre física: Aena renuncia a lo remoto, pero sigue “parchando” lo existente
En paralelo al carpetazo, Menorca.info señala que la torre actual —construida en 1969— presenta problemas recurrentes y que Aena lleva invertidos 1,36 M€ en los últimos años para alargarle la vida, con más gasto por venir. Para el personal ATC, el mensaje operativo es claro: se abandona la alternativa remota, pero la solución inmediata parece seguir siendo mantener y reformar una infraestructura envejecida, con el debate de fondo sobre si se recuperará (o no) el plan de una nueva torre convencional.