Berlín. El Gobierno alemán ha decidido reducir a partir de julio el impuesto sobre el tráfico aéreo con el objetivo de reforzar la competitividad del sector aeronáutico y frenar la pérdida de capacidad que viene sufriendo el mercado aéreo alemán frente a otros países europeos. La medida supone revertir parcialmente la subida fiscal aplicada en 2024 y responde a las fuertes críticas lanzadas durante los últimos años por aerolíneas, aeropuertos y asociaciones del sector, que venían denunciando que operar en Alemania se había convertido en uno de los entornos más caros de Europa.
Reducción de tasas para reactivar el tráfico aéreo
La rebaja afectará a los vuelos:
- de corto radio,
- medio radio,
- y largo radio,
con reducciones que oscilarán entre:
- 2,50 euros por pasajero en rutas cortas,
- hasta 11,40 euros en vuelos de largo recorrido.
El Ejecutivo alemán estima que el coste presupuestario de la medida alcanzará:
- unos 170 millones de euros en 2026,
- y más de 350 millones anuales en ejercicios posteriores.
La aviación alemana pierde competitividad
La decisión refleja la creciente preocupación por el deterioro competitivo del transporte aéreo alemán frente a otros grandes mercados europeos. Mientras numerosos países europeos ya han recuperado o superado los niveles de tráfico previos a la pandemia, Alemania continúa rezagada debido, según denuncia el sector, al peso acumulado de:
- impuestos,
- tasas aeroportuarias,
- costes ATC,
- y regulación medioambiental.
Diversas aerolíneas, especialmente compañías de bajo coste como:
- Ryanair,
- o easyJet,
habían llegado incluso a reducir capacidad y frecuencias en aeropuertos alemanes alegando falta de rentabilidad.
El debate entre sostenibilidad y competitividad
La rebaja fiscal vuelve además a abrir el debate europeo sobre el equilibrio entre:
- sostenibilidad ambiental,
- fiscalidad verde,
- y competitividad del transporte aéreo.
Alemania había endurecido durante los últimos años las cargas fiscales sobre la aviación dentro de su estrategia de reducción de emisiones y transición ecológica. Sin embargo, parte del sector considera que una presión fiscal excesiva puede terminar provocando:
- deslocalización de tráfico,
- pérdida de conectividad,
- reducción de inversiones,
- y debilitamiento de hubs estratégicos europeos.
Organizaciones ecologistas han criticado la medida al considerar que envía un mensaje contradictorio respecto a los objetivos climáticos europeos.
Un problema que afecta a toda Europa
La situación alemana no es aislada. Numerosos países europeos afrontan actualmente tensiones similares:
- aumento de costes operativos,
- congestión ATM,
- falta de controladores,
- presión medioambiental,
- y encarecimiento de tasas aeroportuarias.
El caso alemán evidencia hasta qué punto la competitividad del transporte aéreo europeo se ha convertido en una cuestión estratégica tanto para:
- el turismo,
- la conectividad internacional,
- como para la actividad económica.
Impacto directo sobre pasajeros y aerolíneas
Aunque la reducción fiscal está dirigida principalmente a aliviar costes empresariales, queda por ver cuánto de ese ahorro llegará finalmente al pasajero en forma de:
- billetes más baratos,
- nuevas rutas,
- o incremento de frecuencias.
El sector espera que la medida contribuya a recuperar parte del tráfico perdido y evite nuevas reducciones de capacidad por parte de las aerolíneas internacionales. Además, Alemania estudia complementar esta rebaja con:
- reducción de costes de seguridad aeroportuaria,
- mejoras de eficiencia,
- y disminución progresiva de tasas de navegación aérea.
La aviación europea busca oxígeno
La decisión del Gobierno alemán supone un importante cambio de enfoque tras años de incremento de cargas fiscales sobre el transporte aéreo. En plena transformación tecnológica, energética y regulatoria del sector, Berlín parece asumir ahora que mantener la conectividad aérea europea exigirá encontrar un delicado equilibrio entre:
- sostenibilidad,
- competitividad,
- y viabilidad económica del sistema aeronáutico