Madrid— El conflicto laboral en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas suma un nuevo capítulo. El Comité de Empresa ha solicitado formalmente la intervención del Ministerio de Transportes para detener una modificación sustancial de condiciones de trabajo que afectaría a varios empleados de ENAIRE destinados en la torre de control.
Según el escrito remitido a las autoridades, la medida impulsada por la dirección de servicios de ENAIRE supondría el traslado de parte del personal —conocidos como “teoístas”— a otra dependencia fuera de Madrid, concretamente en Torrejón de Ardoz, además de cambios en los horarios del resto de trabajadores. El comité advierte de que estas decisiones impactarían directamente en la conciliación personal y laboral de una plantilla que, en muchos casos, supera las tres décadas de servicio. Estos profesionales desempeñan funciones de apoyo clave a los controladores aéreos, en un contexto de creciente carga operativa en la torre de Barajas. Por ello, el comité subraya la importancia de mantener sus condiciones actuales y evitar medidas que puedan afectar al funcionamiento del servicio.
En este contexto, cobra especial relevancia el respaldo mostrado por el sindicato SPICA, que ha expresado de forma contundente su oposición a los cambios planteados. La organización sindical ha defendido públicamente la labor de estos trabajadores y ha reclamado la paralización inmediata de cualquier modificación que perjudique a un colectivo considerado esencial para la operativa diaria del aeropuerto.
Desde el Comité de Empresa insisten en la necesidad de una intervención directa del Ministerio para frenar la medida y abrir una vía de diálogo que permita alcanzar soluciones consensuadas. Mientras tanto, el conflicto pone de manifiesto la tensión existente en uno de los aeropuertos más importantes de la red de AENA y la preocupación creciente entre sus trabajadores.