La torre de control del Aeropuerto de Menorca vuelve al foco técnico y laboral: CCOO alerta de una fuga en una bajante de aguas fecales, presencia de uralita con amianto y limitaciones estructurales en una instalación cuya situación también viene siendo denunciada desde hace tiempo por SPICA.
Una denuncia que combina salubridad, amianto y continuidad operativa
La sección sindical de Comisiones Obreras (CCOO) en el Grupo Aena Menorca ha denunciado nuevos problemas en la torre de control del Aeropuerto de Menorca tras la detección de una fuga en la bajante de aguas fecales durante unas obras de renovación de los baños. Según el comunicado sindical, la bajante estaría fabricada en uralita, material asociado históricamente al fibrocemento con amianto, lo que complicaría una intervención rápida por sus requisitos preventivos y de retirada especializada.
CCOO añade que también se ha localizado un depósito de agua del mismo material en la antigua central eléctrica del aeropuerto. La denuncia introduce así una doble dimensión: por un lado, la salubridad inmediata de una dependencia crítica para la operación aeroportuaria; por otro, la gestión de materiales con amianto en instalaciones antiguas, asunto especialmente sensible en entornos laborales y de mantenimiento.
La Organización Mundial de la Salud recuerda que todas las formas de amianto son cancerígenas y que la exposición puede causar cáncer de pulmón, laringe y ovario, mesotelioma y asbestosis. La OMS estima además que la exposición laboral al amianto causa más de 200.000 muertes al año en el mundo.
Marco normativo: protección laboral y retirada del amianto
El sindicato cita la Directiva (UE) 2023/2668, que modifica la Directiva 2009/148/CE sobre protección de los trabajadores frente a los riesgos derivados de la exposición al amianto. La norma europea fija límites de exposición más estrictos: hasta el 20 de diciembre de 2029, ningún trabajador debe superar 0,01 fibras por cm³ como media ponderada en ocho horas; desde el 21 de diciembre de 2029 se aplicarán valores de 0,01 o 0,002 fibras por cm³ según el método de medición.
En España, la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados establece que los ayuntamientos deben elaborar un censo de instalaciones y emplazamientos con amianto y un calendario de retirada. La misma disposición señala que las instalaciones o emplazamientos públicos de mayor riesgo deberán estar gestionados antes de 2028.
La torre, una infraestructura señalada desde hace años
La denuncia de CCOO no aparece aislada. En febrero, el sindicato ya vinculó un accidente laboral en la torre con sus deficiencias estructurales: una trabajadora del servicio de limpieza cayó por las escaleras y fue trasladada en ambulancia, según informó Cadena SER.
A esta denuncia se suma la posición mantenida por SPICA, que llevamos tiempo advirtiendo sobre la situación de la torre de control de Menorca y reclamando una solución estructural para una instalación que considera inadecuada para las necesidades operativas actuales. Según SPICA, los problemas ahora señalados por CCOO refuerzan una preocupación que ya venía trasladándose por la vía sindical y profesional.
El antecedente técnico también figura en documentación parlamentaria. Una proposición no de ley registrada en el Congreso en 2024 recogía que la torre fue construida en 1968 y entró en funcionamiento en 1969. El mismo texto señalaba que el Plan Director de 2009 ya advertía de que la torre no tenía dimensiones adecuadas para alojar puestos de trabajo, nuevas instalaciones y sistemas técnicos de control.
CCOO sostiene ahora que la escalera donde se produjo el accidente no puede adaptarse a la normativa vigente por las propias características de la estructura. Por ello, ha solicitado incluir la situación de la torre en el orden del día del Comité de Seguridad y Salud de Aena en el Aeropuerto de Menorca, previsto para el 19 de mayo.
El contraste con las inversiones previstas
La reclamación sindical llega en un momento de fuerte planificación inversora en la red aeroportuaria española. Aena ha propuesto para el periodo 2027-2031 una inversión total de 12.888 millones de euros, de los que 9.991 millones corresponden a inversión regulada dentro del DORA (Documento de Regulación Aeroportuaria).
En el caso de Menorca, la inversión prevista ascendería a 170,7 millones de euros hasta 2031, según publicó Menorca.info a partir de la propuesta de Aena. El mismo medio destacó que el plan de inversión hasta 2031 no prevé una nueva torre de control para el aeropuerto.
El sindicato contrapone esa cifra con la reciente autorización para licitar el nuevo Centro de Control de Tránsito Aéreo de ENAIRE en Baleares. Según ENAIRE, el proyecto tendrá un importe de 81,4 millones de euros, IVA no incluido, y un plazo de ejecución de 32 meses en Son Bonet, Marratxí.
Desde SPICA, la comparación se amplía también al ámbito de las prioridades presupuestarias de Aena. El sindicato considera “un despropósito” que la compañía haya impulsado el Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, presentado por el presidente y consejero delegado de Aena, Maurici Lucena, mientras la torre de control de Menorca acumula denuncias por obsolescencia, salubridad y condiciones laborales. El galardón fue anunciado por Aena con una dotación de un millón de euros para la obra ganadora y con acciones adicionales de compra y distribución de ejemplares; el presupuesto total de la iniciativa superará los 2,5 millones de euros.
Para SPICA, el contraste resulta difícil de justificar: mientras se destinan recursos a una iniciativa cultural ajena al núcleo operativo aeroportuario, la torre de control menorquina continúa sin una solución estructural conocida dentro de la planificación inversora divulgada. El sindicato sostiene que la prioridad debe ser garantizar instalaciones seguras, modernas y adecuadas para el personal que presta servicio en una dependencia crítica para la operación aérea.
Impacto técnico: más que una obra menor
Para un aeropuerto insular, la torre de control no es una dependencia ordinaria. Su estado afecta a la ergonomía de los puestos, la integración de sistemas de comunicaciones, navegación y vigilancia, la seguridad laboral del personal y la resiliencia operativa ante incidencias.
CCOO ya trasladó en marzo al Ministerio de Transportes la necesidad de una nueva torre, alegando que la instalación actual no dispone de dimensiones adecuadas para alojar puestos de trabajo ni nuevos sistemas técnicos. En esa reunión, el sindicato también aludió al proyecto fallido de torre remota, que habría quedado descartado.