Madrid, 9 de febrero de 2026 — El gestor estatal de navegación aérea ENAIRE ha anunciado que en 2025 consiguió evitar la emisión de 13.300 toneladas de dióxido de carbono (CO₂) y ahorrar 4.200 toneladas de combustible, gracias a un récord histórico de vuelos gestionados y a una gestión del tráfico aéreo más eficiente que nunca.
Este logro, equivalente a retirar de la circulación las emisiones anuales de casi 2.700 vehículos, no es una mera cuestión de cifras: es un testimonio directo de la pericia, experiencia y coordinación del colectivo de controladores aéreos, cuyo trabajo silencioso y técnico permite que miles de vuelos circulen cada día por el cielo español con máxima eficiencia y seguridad.
De cifras a impacto real
En 2025, ENAIRE gestionó cerca de 2,47 millones de vuelos, superando en casi un 5 % la actividad del año anterior y consolidando así un crecimiento continuo del espacio aéreo español.
Pero detrás de esos números hay decisiones operativas de alto impacto: rutas más directas, maniobras optimizadas, perfil de vuelo continuo y mejor coordinación civil-militar que reducen el tiempo en el aire y, con ello, el consumo de combustible.
“La eficiencia de la red de rutas gestionadas alcanzó un 96,8 %, la mejor de la última década fuera del año de la pandemia”, destacan desde ENAIRE, un dato que refleja que **casi todos los trayectos se realizan con trayectorias cada vez más optimizadas y seguras”.
El papel de los controladores: mucho más que números
Los controladores aéreos son el eje de esta transformación. Su labor va más allá del tradicional concepto de “dar instrucciones”: consiste en anticipar, planificar y ajustar en tiempo real las trayectorias de cientos de aeronaves, haciendo posible que cada vuelo minimice desvíos, vueltas innecesarias o pérdidas de tiempo en espera. Ese preciso equilibrio entre seguridad y eficiencia es lo que permite extraer de cada ruta el máximo rendimiento ambiental.
Además, el uso creciente de procedimientos de “ascenso y descenso continuo” —que permiten a las aeronaves mantener una trayectoria energética más eficiente— demuestra cómo la experiencia humana se combina con la tecnología para lograr objetivos ambientales ambiciosos.
Más allá del control en ruta
No solo las rutas en el aire han ganado en eficiencia. ENAIRE también ha impulsado la generación de energía renovable en sus instalaciones, como plantas fotovoltaicas y aerogeneradores en centros de control, lo que contribuye a que parte de su consumo energético provenga de fuentes limpias.
Este enfoque integral refuerza el compromiso del operador público con la sostenibilidad, al tiempo que subraya el valor estratégico del control de tráfico aéreo no solo como garante de seguridad, sino también como motor de descarbonización del transporte aéreo.
Una mirada hacia el futuro
Con 2025 marcando un hito en la gestión del tráfico aéreo español, el reto ahora es consolidar estos avances y seguir evolucionando para que la aviación —uno de los sectores con mayores desafíos ambientales— pueda reducir aún más su huella de carbono. La clave: seguir contando con la pericia, el profesionalismo y la visión estratégica de los controladores aéreos que, minuto a minuto, mantienen el cielo español entre los más eficientes de Europa.