Un incidente en el Aeropuerto Internacional de Orlando fue evitado gracias a la rápida intervención de un controlador aéreo, quien impidió que un avión de Southwest Airlines despegara por error desde una calle de rodaje. El vuelo 3278, con destino a Albany, Nueva York, había recibido autorización para despegar desde una pista, pero los pilotos comenzaron la maniobra en una calle de rodaje paralela. El controlador canceló la autorización de despegue cuando la aeronave alcanzaba una velocidad de 70 nudos (aproximadamente 128 km/h), inferior a la requerida para el despegue de un Boeing 737. La tripulación detuvo el avión sin problemas y los pasajeros fueron trasladados a su destino en otra aeronave.
Este suceso se suma a una serie de incidentes recientes que han puesto de manifiesto la escasez de controladores de tráfico aéreo en Estados Unidos. Según la Asociación Nacional de Controladores de Tráfico Aéreo (NATCA), el país necesita más de 3.000 nuevos controladores para alcanzar un nivel adecuado de personal. La falta de personal ha obligado a muchos controladores a trabajar «seis días a la semana, 10 horas al día, durante años seguidos», según declaró Nick Daniels, presidente de NATCA, en una audiencia de una subcomisión de la Cámara de Representantes.
La Administración Federal de Aviación (FAA) ha acelerado el ritmo de contratación, incorporando a 2.000 nuevos solicitantes en 2024. Sin embargo, debido a la alta tasa de deserción durante el riguroso proceso de formación, podría llevar entre 8 y 9 años alcanzar el personal completo necesario para garantizar la seguridad y eficiencia del sistema de tráfico aéreo del país.
La escasez de controladores y la sobrecarga de trabajo han sido factores en varios incidentes recientes, incluyendo casi colisiones y aterrizajes forzosos. La situación actual subraya la necesidad urgente de abordar los desafíos en la contratación y formación de controladores de tráfico aéreo para garantizar la seguridad de los pasajeros y la eficiencia del sistema de aviación en Estados Unidos.
En respuesta a lo ocurrido, la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) emitió un comunicado confirmando que está recopilando datos sobre el suceso. Entre los materiales que se encuentran bajo revisión se destacan las grabaciones de la cabina de mando y los registros de control de tráfico aéreo. La NTSB aseguró que continuará con las investigaciones para determinar las causas que llevaron a la confusión de la tripulación y evaluará si existen procedimientos que deban revisarse o mejorarse para prevenir incidentes similares en el futuro.
Tanto la NTSB como la FAA subrayan que, si bien no hubo heridos ni daños materiales, este tipo de situaciones pone de relieve la importancia de contar con suficiente personal cualificado y de mantener protocolos estrictos que garanticen la seguridad de los pasajeros y de la tripulación en cada fase del vuelo.