Una controladora aérea con experiencia en el Aeropuerto Internacional Liberty de Newark se encuentra de baja por estrés tras un apagón de 90 segundos que la dejó completamente incomunicada con cuatro aeronaves en pleno vuelo. El incidente ocurrió el 9 de mayo de 2025, cuando era la única responsable en servicio durante la madrugada.
Durante el apagón, todos los sistemas de radar y frecuencias de comunicación fallaron simultáneamente, dejándola sin la capacidad de ver ni comunicarse con los aviones bajo su control. «Fue como caminar por un campo minado sin detector», describió la controladora, quien prefirió mantenerse en el anonimato, en declaraciones recogidas por The Times.
Este evento no fue aislado. Apenas dos semanas antes, el 28 de abril, se produjo un fallo similar que afectó a los controladores del Centro de Control de Tráfico Aéreo de Filadelfia (TRACON), responsables del tráfico en Newark. En esa ocasión, la pérdida de radar y comunicaciones provocó retrasos de hasta dos horas en las salidas y 30 minutos en las llegadas .
La situación ha generado una crisis en el personal: aproximadamente un tercio de los controladores asignados a Newark están actualmente de baja por trauma, según informes. La combinación de fallos tecnológicos y una plantilla insuficiente ha elevado el riesgo operativo a niveles preocupantes.
La Administración Federal de Aviación (FAA) ha respondido reduciendo el volumen de vuelos y comprometiéndose a modernizar los sistemas, incluyendo la transición a comunicaciones por fibra óptica. Sin embargo, la presión persiste. United Airlines anunció recientemente la cancelación de 35 vuelos diarios desde Newark debido a la escasez de personal y fallos técnicos .
La controladora afectada advierte que, de no solucionarse estos problemas estructurales, «el próximo fallo podría ser fatal». Su testimonio pone en evidencia las vulnerabilidades críticas en uno de los corredores aéreos más transitados del país.