Madrid.– La reciente graduación de 25 nuevos controladores aéreos formados en SENASA marca un hito en la incorporación de talento joven a ENAIRE, el gestor nacional de navegación aérea. Sin embargo, el evento, celebrado en las instalaciones de la Escuela de Control de SENASA, también ha servido para poner sobre la mesa una preocupación creciente en el sector: el déficit estructural de controladores aéreos, el envejecimiento de la plantilla actual y el sobreesfuerzo que los profesionales deben realizar ante el imparable aumento del tráfico aéreo.
Durante el acto de entrega de diplomas, el secretario general de Transportes Aéreo y Marítimo, Benito Núñez, reconoció que los nuevos graduados son “pieza clave” para incrementar la capacidad del control de tráfico aéreo en España. Una afirmación que, más allá de su valor simbólico, pone de relieve una realidad ineludible: el sistema necesita un refuerzo urgente, tanto en número como en planificación de relevo generacional, para garantizar su sostenibilidad operativa.
“Estáis llamados a participar en una de las empresas públicas más importantes del país. ENAIRE es ejemplo de profesionalidad y saber hacer, pero también necesita que esa excelencia se mantenga sin sobrecargar a quienes ya están dentro”, declaró Núñez, en alusión indirecta a la carga de trabajo creciente que muchos controladores veteranos vienen asumiendo.
Y es que uno de los factores que agrava el problema del déficit es el progresivo envejecimiento de la plantilla de controladores en España, una parte importante de los cuales se acerca a la edad de jubilación. Esta situación hace aún más urgente acelerar la formación y entrada en servicio de nuevos profesionales, para evitar cuellos de botella en la prestación del servicio y asegurar un relevo generacional ordenado.
En la misma línea, el director general de ENAIRE, Enrique Maurer, lanzó un mensaje de aliento a los nuevos profesionales, destacando que serán “un eslabón más de la cadena de valor que mantiene al sector como referente en seguridad, eficiencia y sostenibilidad”. Pero también advirtió de los “grandes retos” que afronta el sistema, entre ellos el crecimiento constante del tráfico aéreo y la necesidad de digitalizar e internacionalizar los servicios.
La ceremonia coincidió con el 30º aniversario de SENASA, centro de referencia en formación aeronáutica, cuya aportación técnica y pedagógica ha sido clave para mantener el alto nivel del control aéreo español. Su presidente, Andrés Arranz, subrayó que los nuevos profesionales están preparados para “desenvolverse en entornos complejos que exigen una gran preparación técnica y psicológica”.
Mientras tanto, el tráfico aéreo en España sigue creciendo, y con él la presión sobre un sistema que necesita tanto nuevas incorporaciones como retener la experiencia de quienes llevan décadas en la profesión. La llegada de esta nueva promoción es un paso necesario, pero insuficiente si no va acompañada de una estrategia de planificación a largo plazo que afronte el doble reto del déficit y el envejecimiento de la plantilla.