La Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) empieza a dibujar cómo será el tráfico por encima de las rutas comerciales habituales: el llamado espacio aéreo superior, por encima de FL550, donde operarán plataformas estratosféricas, vuelos supersónicos e incluso vehículos tipo cohete. Según un reciente informe de demanda y desarrollo de mercado, para 2035 podrían registrarse miles de movimientos al año en esa “capa alta” del cielo europeo, hoy casi vacía.
Un cielo “nuevo” por encima de FL550
El espacio aéreo superior no tiene una definición jurídica única, pero en la práctica se entiende como la zona que se sitúa por encima del techo habitual de operación de los aviones comerciales y por debajo de lo que hoy consideramos “espacio”. En esa franja, la sustentación aerodinámica convencional deja de ser suficiente y entran en juego nuevos tipos de vehículos y perfiles de vuelo. EASA está tomando como referencia este entorno por encima de FL550 para desarrollar su hoja de ruta específica sobre Higher Airspace Operations (HAO).
Miles de vuelos supersónicos y HAPS en 2035
El informe “Update of Higher Airspace Demand Analysis and Market Developments”, elaborado para EASA, pone números sobre la mesa: hacia 2035 se estiman en torno a 13.000 vuelos supersónicos de pasajeros al año en el espacio aéreo superior europeo. A ello se suman aproximadamente 800 vuelos anuales de plataformas de gran altitud (HAPS), unas 120 operaciones de globos estratosféricos, alrededor de 40 vuelos de dirigibles estratosféricos y unos 50 lanzamientos de vehículos tipo cohete que atraviesan esa capa superior.
Los autores de este informe insisten en que no se trata de previsiones “cerradas”, sino de escenarios ilustrativos con un grado alto de incertidumbre, diseñados para dimensionar el futuro entorno operativo más que para predecir cifras exactas. Aun así, el mensaje de fondo es claro: esa zona dejaría de ser un espacio marginal para convertirse en un entorno con actividad regular, diversa y tecnológicamente muy heterogénea.
Qué supone este escenario para los controladores
Para el colectivo de controladores, la clave no está tanto en si serán 12.000 o 14.000 vuelos, sino en la naturaleza de estos nuevos usuarios del espacio aéreo. Los vuelos supersónicos e hipersónicos presentan perfiles de velocidad y de ascenso/descenso muy distintos al tráfico IFR convencional, con cambios de nivel más rápidos y trayectorias menos previsibles en términos de tiempos. Las plataformas estratosféricas pueden permanecer prácticamente estacionarias durante largos periodos, mientras que los vehículos tipo cohete o suborbitales siguen trayectorias casi balísticas que atraviesan varias capas de espacio aéreo en muy poco tiempo.
Todo ello impacta en la planificación del espacio aéreo, la coordinación civil‑militar, la provisión de servicios ATS y, en definitiva, en la carga de trabajo de aquellas dependencias que tengan que gestionar la “interfaz” entre el tráfico convencional y estas nuevas operaciones de alta cota. La cuestión de quién gestiona qué, cómo se protegen los perfiles de vuelo y qué herramientas de vigilancia, coordinación y segregación de espacio serán necesarias se convierte, así, en un debate operativo muy concreto, no en una discusión teórica sobre dónde acaba el aire y empieza el espacio.
La futura normativa europea sobre Higher Airspace Operations
EASA utiliza estas proyecciones de mercado como base para su hoja de ruta sobre Higher Airspace Operations y para la elaboración de una futura propuesta de cambio normativo (Notice of Proposed Amendment, NPA) específica para el espacio aéreo superior. El objetivo es disponer, hacia finales de esta década, de un marco regulador europeo que permita operar en esta capa por encima de FL550 con niveles de seguridad aceptables y de manera integrada con el sistema ATM actual.
La hoja de ruta y los estudios asociados abordan aspectos de seguridad operacional, sostenibilidad, ciberseguridad y medicina aeronáutica, pero también ponen el foco en cómo encajar estas operaciones en el entramado del ATM europeo. Para los controladores, esto significa que las decisiones que se tomen hoy sobre diseño de espacio aéreo, servicios ATS y coordinación serán determinantes para el escenario de 2035. El cielo por encima de las rutas comerciales ha entrado ya en la agenda regulatoria; la cuestión es si el colectivo de controladores estará presente en esa conversación y con qué voz.