El Departamento de Transporte de Estados Unidos ha lanzado una serie de incentivos financieros para abordar la escasez crítica de controladores de tráfico aéreo, que actualmente asciende a aproximadamente 3.000 puestos vacantes. Entre las medidas más destacadas se encuentra un bono del 20% del salario base anual para los controladores certificados que, siendo elegibles para la jubilación, decidan permanecer en sus puestos por cada año adicional de servicio.
Esta iniciativa busca retener a profesionales experimentados mientras se acelera la formación de nuevos controladores. El proceso de certificación puede tardar entre dos y tres años, y la tasa de deserción en la academia de la FAA ronda el 35%. Para incentivar a los nuevos reclutas, se ofrecen bonos de $5,000 por completar la formación inicial y $10,000 adicionales para aquellos asignados a instalaciones de difícil cobertura.
Sin embargo, la propuesta ha generado tensiones con la Asociación Nacional de Controladores de Tráfico Aéreo (NATCA). Aunque inicialmente apoyaron el plan, la NATCA (Asociación Nacional de Controladores de Tráfico Aéreo) ha expresado preocupaciones sobre las exenciones que permiten a los controladores trabajar más allá de la edad de jubilación obligatoria de 56 años, argumentando que podrían socavar los derechos laborales y la seguridad operativa.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, reconoció que resolver completamente la escasez llevará «meses, si no años», pero enfatizó la importancia de mantener a los controladores veteranos en activo para garantizar la seguridad y eficiencia del sistema aéreo nacional.
Estas medidas se enmarcan en un esfuerzo más amplio por modernizar el sistema de control aéreo de EE. UU., que ha enfrentado desafíos significativos debido a tecnologías obsoletas y falta de inversión en infraestructura crítica.