Nota aclaratoria de última hora
Actualización: Tras la publicación de este artículo, la dirección de ENAIRE ha trasladado que no se va a eliminar la figura de los teoístas en la Torre de Control de Madrid-Barajas. Asimismo, según la información comunicada, la modificación organizativa que se había planteado como posibilidad por parte de la región fue suspendida el pasado viernes.
Desde SPICA valoramos positivamente esta aclaración y el hecho de que se haya detenido la medida que había generado preocupación entre los trabajadores afectados. El sindicato continuará vigilante ante cualquier cambio organizativo que pueda afectar a las condiciones laborales y a la operativa de los profesionales de la torre, reiterando su compromiso con la defensa de los trabajadores y con la seguridad y calidad del servicio de navegación aérea.
La intención de ENAIRE de eliminar la figura de los ayudantes de control conocidos como “teoístas” (TONA) en la torre de control del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas ha provocado una fuerte reacción entre los controladores aéreos y el personal afectado. Desde SPICA, sindicato profesional independiente de controladores aéreos, se denuncia que esta decisión supone un nuevo ataque a trabajadores con décadas de servicio, que se verían obligados a aceptar traslados forzosos fuera del municipio de Madrid..
La medida afectaría directamente a nueve trabajadores, algunos con más de 30 años de experiencia, que afrontan además esta situación en la recta final de su vida profesional.
Un colectivo clave en la operativa de la torre
Los llamados teoístas o TONA desempeñan funciones de apoyo operativo esenciales para el trabajo diario de los controladores aéreos en la torre de Barajas. Entre sus tareas se encuentran la monitorización del tráfico, la gestión de mensajes operativos, la coordinación de salidas y llegadas, la gestión de slots y la coordinación con múltiples dependencias aeroportuarias.
La documentación remitida a las Cortes Generales detalla que estos profesionales intervienen en procesos críticos como el envío de mensajes operativos, la coordinación en procedimientos de deshielo, la gestión de incidencias operativas o la preparación y distribución de información aeronáutica como NOTAM y boletines operativos, además de tareas de coordinación vinculadas al sistema SACTA.
Una reducción de plantilla que nunca se corrigió
El conflicto tiene su origen en 2012, cuando se aplicó una Modificación Sustancial de Condiciones de Trabajo (MSCT) en la torre de control de Madrid-Barajas que redujo la plantilla de este colectivo de 12 a 9 trabajadores. En aquel momento se trasladó a los trabajadores que si el tráfico aumentaba se recuperaría la plantilla, algo que, según denuncian los trabajadores, nunca se ha cumplido.
Lamentablemente, los sindicatos que suscribieron aquella MSCT, y que lo hicieron con acuerdo, no exigieron que se incorporara una cláusula de reversión que obligara a devolver la plantilla a los 12 trabajadores en caso de incremento del tráfico aéreo. La ausencia de ese compromiso escrito y vinculante ha dejado a los trabajadores sin amparo contractual para reclamar la reposición de las plazas suprimidas.
Los datos muestran que el tráfico en el aeropuerto madrileño ha crecido de forma muy significativa desde entonces. En 2013 Barajas registró 39,6 millones de pasajeros, mientras que posteriormente la cifra superó los 66 millones, un incremento de más de 26 millones de pasajeros.
Para SPICA, este aumento de la actividad hace aún más incomprensible la intención de eliminar estos puestos en lugar de reforzar la plantilla.
El conflicto llega al Senado
La preocupación por esta situación ha llegado incluso al ámbito parlamentario. El pasado 4 de febrero, el senador Aniceto Javier Armas González registró una pregunta escrita en el Senado para que el Gobierno aclarara si piensa reponer las tres plazas eliminadas y devolver la plantilla a 12 trabajadores en el marco del acuerdo de prestación de servicios entre ENAIRE y AENA.
En dicha iniciativa parlamentaria se subraya que la carga de trabajo y el tráfico aéreo han aumentado notablemente desde la reducción de plantilla.
Apoyo total de los controladores de Barajas
Los controladores aéreos de Barajas han mostrado su rechazo frontal a esta decisión y han expresado su apoyo total a los compañeros afectados. Desde el colectivo se considera que estos trabajadores no merecen el trato que se les está dando tras décadas de servicio, especialmente cuando la empresa pública ya ha activado su maquinaria legal para llevar adelante la medida.
SPICA advierte de que ENAIRE continúa sin ofrecer respuestas claras sobre el futuro de estos profesionales y exige que se detenga cualquier intento de eliminar estos puestos y se abra una solución justa para los trabajadores afectados.