Barcelona, 18 de febrero de 2026.— ENAIRE, gestor estatal de navegación aérea, avanza en la instalación del nuevo radar de Begas (Barcelona), una infraestructura esencial para la gestión del tráfico aéreo en Cataluña y en el noreste peninsular. La actuación, financiada con fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), culminará previsiblemente a finales de junio con la plena puesta en servicio del sistema.
Entre los trabajos ya ejecutados destaca el izado de las nuevas antenas y la colocación del radomo, la gran estructura esférica que protege el corazón del radar. Esta operación requirió una jornada completa y condiciones meteorológicas favorables debido a la complejidad técnica y a las dimensiones de la envolvente.
Innovación 3D para una vigilancia más precisa
La principal novedad del sistema es la incorporación de tecnología 3D (tres dimensiones), que supone un salto cualitativo respecto al radar anterior. Esta mejora permite optimizar la capacidad de detección y seguimiento de aeronaves, reforzando la precisión con la que los controladores aéreos supervisan en tiempo real la posición y altitud de cada vuelo.
Los radares de ENAIRE desempeñan un papel decisivo en la seguridad operacional. En el caso de Begas, su cobertura es estratégica para garantizar la vigilancia del tráfico aéreo en el noreste de la Península Ibérica, una de las zonas con mayor densidad de operaciones.
El papel del radomo: protección y seguridad
La parte más visible de la torre del radar es la esfera que lo recubre, conocida como radomo. Su función va mucho más allá de lo estético. Este elemento cumple tres cometidos fundamentales:
- Protección física: resguarda las antenas y componentes frente a fenómenos meteorológicos adversos como lluvia, granizo, nieve o fuertes vientos, así como ante posibles impactos externos.
- Integridad de la señal: está diseñado para que las ondas del radar lo atraviesen con mínima distorsión o atenuación, asegurando un funcionamiento óptimo del sistema.
- Seguridad del personal técnico: permite realizar tareas de mantenimiento en altura protegidos de las inclemencias del tiempo, una condición crítica cuando es necesario restablecer el servicio tras una incidencia o efectuar comprobaciones técnicas.
Sustitución progresiva y radar provisional
La renovación comenzó a principios de año con la retirada de las antiguas antenas. La ejecución completa de los trabajos de instalación, adaptación y configuración del nuevo radar se extenderá durante aproximadamente seis meses.
Para minimizar el impacto en la operativa, ENAIRE ha instalado de forma temporal un radar provisional que garantiza la continuidad del servicio. En este caso, y debido a su carácter transitorio, no requiere radomo.
Los datos captados por este sistema provisional se integran en la red nacional de vigilancia aérea y se conectan con el Sistema Automatizado de Control de Tráfico Aéreo (SACTA), operativo en el Centro de Control de Gavà (Barcelona). Desde allí se coordina el tránsito aéreo con los máximos estándares de seguridad y calidad.
Con esta actualización tecnológica, ENAIRE refuerza la modernización de sus infraestructuras críticas y consolida la fiabilidad del sistema de navegación aérea en Cataluña, adaptándolo a las exigencias del tráfico actual y futuro.