El 18 de diciembre de 2024, durante una sesión de control en el Congreso de los Diputados, se produjo un enfrentamiento verbal entre el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y el diputado de EH Bildu, Jon Iñarritu, en torno al control del espacio aéreo del Sáhara Occidental.
Iñarritu expresó su preocupación por una posible cesión del control aéreo de la región a Marruecos, sugiriendo que «el precio a pagar» por mantener buenas relaciones con el país vecino no debería ser el territorio saharaui. Además, recordó una sentencia de los tribunales europeos que establece que cualquier acuerdo que afecte a la excolonia requiere el consentimiento del pueblo saharaui, incluso si se trata de acuerdos entre entidades privadas.
En respuesta, Albares instó al diputado a no difundir «teorías extrañas» ni «bulos», enfatizando que existe una «hoja de ruta clara y transparente» entre España y Marruecos que se está cumpliendo. El ministro subrayó que las decisiones de las compañías aéreas privadas se toman en el ámbito técnico, entre las propias empresas y las agencias competentes en materia de aviación civil. Se refería específicamente a las nuevas rutas que Ryanair planea abrir entre Dajla (Sáhara Occidental) y las ciudades de Madrid y Lanzarote.
Albares reiteró que «no hay nada extraño» en la gestión del espacio aéreo del Sáhara Occidental, que continúa bajo control español, y destacó que la relación bilateral entre España y Marruecos es «extraordinariamente beneficiosa para ambos».
Este intercambio refleja las sensibilidades políticas y diplomáticas que rodean al Sáhara Occidental, una región cuya soberanía sigue siendo objeto de debate internacional y que influye en las relaciones entre España, Marruecos y otros actores políticos.