El mundo de la aviación y la seguridad operacional lamenta la pérdida del Dr. James T. Reason, quien falleció el 5 de febrero de 2025 a los 86 años. Reconocido psicólogo británico y profesor emérito de la Universidad de Manchester, Reason dedicó su carrera al estudio del error humano y la prevención de accidentes en sistemas complejos.
Su contribución más emblemática es el «Modelo del Queso Suizo», una representación que ilustra cómo los accidentes ocurren cuando múltiples fallos en las defensas de un sistema se alinean, permitiendo que los errores atraviesen todas las barreras y resulten en un incidente. Este modelo ha sido fundamental para comprender la naturaleza multifacética de los accidentes y ha influido en diversas industrias, especialmente en la aviación.
En el ámbito del control del tráfico aéreo, las teorías de Reason han sido esenciales para mejorar la seguridad. Los controladores aéreos, responsables de gestionar el flujo de aeronaves y garantizar la separación segura entre ellas, operan en entornos de alta presión donde el margen de error es mínimo. El modelo de Reason ha ayudado a identificar no solo los errores directos de los operadores, sino también las condiciones latentes en la organización que pueden contribuir a incidentes. Esto ha llevado a una mayor conciencia sobre la importancia de factores como la formación continua, la gestión de la fatiga y la comunicación efectiva en las salas de control.
Además, Reason fue pionero en promover una «cultura justa» en las organizaciones, donde se fomenta la notificación de errores sin temor a represalias, con el objetivo de aprender de ellos y mejorar los sistemas. Esta filosofía ha sido adoptada por muchos proveedores de servicios de navegación aérea, reconociendo que una cultura abierta y transparente es clave para la mejora continua de la seguridad.
El legado del Dr. James Reason perdurará en la aviación y en todas las disciplinas que se benefician de sus invaluables aportes. Su trabajo ha transformado la manera en que entendemos y gestionamos el error humano, y su influencia seguirá guiando a futuras generaciones en la búsqueda de sistemas más seguros y resilientes.