El proveedor de servicios de navegación aérea británico sufrió el 8 de septiembre de 2026 una avería en su sistema de procesamiento de vuelos que obligó a limitar las salidas durante casi tres horas y dejó alrededor de 1.000 vuelos alterados. El espacio aéreo permaneció abierto en todo momento, pero la recuperación se prolongó hasta la noche. Para quien trabaja en una sala de control, el episodio no va de un aeropuerto parado: va de qué ocurre cuando el eslabón que convierte los planes de vuelo en datos utilizables por el sistema de tratamiento de datos deja de responder, y de por qué ese mismo eslabón ha vuelto a fallar tres años después del incidente de 2023.
La secuencia está documentada en los propios comunicados de NATS, el proveedor de servicios de navegación aérea (Air Navigation Service Provider, ANSP) del Reino Unido. A las 13:46 la compañía informó de que estaba investigando «una incidencia técnica que está causando cierta perturbación a las salidas de vuelos», con ingenieros ya trabajando sobre el problema. A las 15:25 acotó el origen: «la incidencia estaba en nuestro sistema de procesamiento de vuelos» (flight processing system). En esa misma actualización insistió en que «los vuelos siguen despegando y el espacio aéreo está abierto, pero la recuperación llevará algún tiempo». A las 16:40 anunció que había implantado una solución y que el sistema empezaba a recuperarse.
El espacio aéreo no se cerró, pero el flujo de salidas se estranguló durante casi tres horas
La distinción es relevante desde el punto de vista operativo. No hubo cierre de espacio aéreo ni pérdida del servicio de control: lo que se degradó fue la cadena que alimenta de planes de vuelo al sistema, lo que en la práctica se traduce en trabajo manual, menor ritmo de aceptación de salidas y regulaciones de flujo. Entre el primer aviso y la implantación del arreglo transcurrieron 2 horas y 54 minutos, pero la normalización del tráfico se extendió mucho más allá. NATS reconoció que «la recuperación de la incidencia de hoy ha llevado más tiempo del que esperábamos» y, ya de noche, que «nuestra incidencia de sistema está ahora resuelta, estamos operando con normalidad».
Es la tercera vez que el procesamiento de planes de vuelo tumba la operativa británica
El dato que da perspectiva profesional al episodio es la reincidencia del mismo subsistema. En el informe que publicó tras el incidente de agosto de 2023, NATS identificó la causa raíz en el FPRSA-R (Flight Plan Reception Suite Automated – Replacement), el subsistema que traduce los datos procedentes de EUROCONTROL al formato que entiende el sistema de tratamiento de datos de vuelo del proveedor británico. Un plan de vuelo con dos marcadores de punto de recorrido (waypoint) idénticos pero separados, y situados fuera del espacio aéreo británico, provocó una excepción crítica que llevó al modo de fallo seguro tanto al equipo principal como a su respaldo. NATS subrayó entonces que el sistema había procesado con éxito más de 15 millones de planes de vuelo en cinco años.
| Episodio | Elemento afectado | Duración de la incidencia | Alcance según fuentes citadas |
|---|---|---|---|
| Agosto de 2023 | FPRSA-R (recepción y conversión de planes de vuelo) | Restricciones durante buena parte de la jornada | Coste superior a 100 millones de libras, según AeroTime |
| 30 de julio de 2025 | Incidencia técnica no detallada públicamente | Más de cuatro horas | Retrasos generalizados en aeropuertos británicos |
| 8 de septiembre de 2026 | Sistema de procesamiento de vuelos | 13:46–16:40 hasta la implantación del arreglo | Entre 490 salidas retrasadas (Al Jazeera) y unos 1.000 vuelos afectados (AeroTime) |
La comparación tiene un límite que conviene explicitar: NATS no ha publicado todavía el análisis técnico del episodio de 2026, de modo que no puede afirmarse que la causa raíz sea la misma que en 2023. Lo que sí está confirmado por el propio proveedor es que la función afectada pertenece al mismo bloque funcional, el del procesamiento de vuelos.
Las aerolíneas suben el tono y el regulador reclama un informe completo
La reacción comercial fue inmediata y dura. Ryanair cifró en más de 65.000 los pasajeros afectados, con demoras de hasta ocho horas y más de 50 vuelos cancelados, y pidió la dimisión del consejero delegado de NATS, Martin Rolfe; su director de operaciones, Neal McMahon, sostuvo que las promesas incumplidas bajo esa dirección «han fallado a los viajeros británicos». Wizz Air calificó al proveedor de «no apto para su propósito». British Airways canceló al menos 16 salidas en Heathrow. La Civil Aviation Authority (CAA), regulador británico, ha señalado que esperará al informe completo antes de valorar si procede alguna reforma.
Por qué esto importa en una sala de control del continente
Una degradación en el procesamiento de planes de vuelo de un ANSP con la posición del británico no se queda dentro de sus fronteras. La cadena de datos de vuelo europea es compartida: los planes viajan a través de la red del Network Manager (gestor de la red) de EUROCONTROL, y cuando un nodo deja de aceptarlos al ritmo previsto, el efecto se traslada a los sectores adyacentes en forma de reencaminamientos, retenciones en salida y demanda desplazada a las horas siguientes. Para las dependencias que gestionan tráfico con origen o destino insular y peninsular hacia el Reino Unido, un evento de este tipo se manifiesta como una alteración de la secuencia prevista, no como un aviso previo.
Lo que la ficha todavía no aclara
No consta públicamente qué componente concreto del sistema de procesamiento de vuelos falló, si el respaldo entró en servicio y en qué momento, ni qué volumen de regulaciones de gestión de afluencia del tránsito aéreo (Air Traffic Flow Management, ATFM) se aplicaron y con qué valores. Tampoco hay cifra oficial consolidada de vuelos cancelados, las disponibles proceden de medios y de datos de seguimiento, no de NATS ni del regulador, ni desglose del efecto sobre rutas concretas entre España y el Reino Unido. El siguiente hito a vigilar es el informe que la CAA ha reclamado al proveedor: será el documento que permita comparar de verdad este episodio con el de 2023 y determinar si la arquitectura de redundancia se comportó como estaba previsto.