Atenas, 20 de febrero de 2026 — Un nuevo incidente técnico en el sistema de control del tráfico aéreo volvió a poner de manifiesto la vulnerabilidad de los sistemas que gestionan los vuelos en y alrededor del aeropuerto internacional Eleftherios Venizelos de Atenas. El sindicato de controladores aéreos informó este jueves que se perdió el contacto con uno de los radares clave para dirigir el tráfico, obligando a operar con recursos limitados e infraestructura insuficiente.
Según la Asociación de Controladores Aéreos de Grecia (EEKE), la avería afectó la transmisión de datos desde la estación de radar ubicada en Merenda Hill, al este de Atenas, reduciendo de tres a solo uno los radares operativos y dejando sin respaldo las frecuencias de comunicación que se utilizan para supervisar los vuelos que entran y salen de la capital griega.
“Una vez más, la única salvaguarda que funcionó fueron los controladores de tráfico aéreo, que, pese a trabajar con equipos defectuosos, lograron guiar las aeronaves hasta un aterrizaje seguro. Pero esto no puede continuar”, lamentó el sindicato en un comunicado.
Las dificultades técnicas provocaron retrasos en las operaciones de llegada y salida durante varias horas, mientras técnicos trabajaban en restaurar el servicio completo. Fuentes oficiales señalaron que el problema fue resuelto y que los controladores retomaron el control normal de la circulación aérea.
Repetición de fallos y preocupaciones sobre equipos obsoletos
Este no es un fallo aislado. El sindicato recordó que una situación similar ya ocurrió el pasado agosto, cuando otro fallo en la transmisión de datos de Merenda dejó al aeropuerto en una situación equivalente. En aquel entonces, el problema se atribuyó a una pieza de repuesto que todavía no había sido adquirida ni instalada pese a haber estado en evaluación desde mayo de 2024.
Más preocupante aún, este último incidente se produce poco más de un mes después de que una grave caída total de las frecuencias de radio obligara a las autoridades griegas a cerrar el espacio aéreo nacional durante varias horas, dejando a miles de pasajeros varados y paralizando los aeropuertos del país.
Los controladores han denunciado reiteradamente que la infraestructura actual no cumple con los estándares de seguridad y fiabilidad exigidos en Europa, y han anunciado que tomarán “todas las medidas necesarias, incluida la reducción de la capacidad operativa”, para proteger la seguridad de los pasajeros.
Infraestructura bajo escrutinio
Más allá del impacto operativo, el episodio ha reavivado el debate sobre la necesidad de modernizar la infraestructura aeronáutica griega. Organizadores y expertos advierten que sistemas envejecidos y retrasos en la adquisición de equipamiento crítico no solo afectan la eficiencia, sino que podrían poner en riesgo la seguridad del tráfico aéreo si no se abordan con urgencia.
El Gobierno y las autoridades aeronáuticas aún no han ofrecido una explicación técnica detallada sobre las causas del fallo, ni han presentado un cronograma de mejoras, según los sindicatos. El incidente deja en evidencia la necesidad de inversiones estratégicas en tecnología y mantenimiento, mientras Grecia se prepara para una temporada de viajes de alta demanda.