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Actualización de un romance anónimo del siglo XV, que dedico al tipo ese que tiene fobia a los CTA y que ha hecho a la mentira su dios y a San José su patrón. Le deseo el mismo daño – más un plus de contumacia – que él le ha hecho a muchas miles de familias y más cosas que me callo pero que os podeis imaginar.
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Lamenámar, Lamenámar
sapo de la sapería,
el día que te cesaron
malas señales había.
En el mar gran marejada,
la luna estaba escondida;
sapo que en tal signo nace,
solo sabe decir mentira.»
Allí respondiera el sapo,
bien oiréis lo que decía:
«Nunca diré la verdad,
aunque me cueste la vida,
porque soy hijo de un sapo
y de una mona cautiva;
siendo yo niño y muchacho
mi madre me lo decía:
que mentiras yo dijese,
porque es grande villanía:
por tanto pregunta, juez,
que jamás verdad diría.
«Yo te aborrezco, Lamenámar,
apesta tu porquería.
¿Qué edificios son aquéllos?
¡Altos son y relucían!»
«Aeropuertos son señor,
de León, Burgos, Castellón,
Ciudad Real, Huesca…Logroño…
Y se ve hasta Sevilla…
Labrados por San José
con gente de la cuadrilla.
Aquellos que los labraban
mil doblas ganaban al día
y el día que no labraban
el controlador perdía.
El otro es El Prat,
perla que par no tenía;
el otro Barajas es,
joya de gran valía.»
Allí habló el Sr. Juez,
bien oiréis lo que decía:
«Si me dejaran, Lamenamar,
Tu cabeza cortaría;
daríate palos y azotes
de cabeza a rabadilla.»
«No lo haga, Sr. Juez,
Me vendo en cuanto lo pida;
ni ética ni dignidad tengo,
y mi único Dios… la mentira.»
Dedicado a las victimas del sapo y sus secuaces, en el día de su «desaparición». ¡¡¡VIVA SAN MARTÍN!!!
Bye, bye
ME ENCANTA,ME GUSTA,ME LLENA DE SATISFACCIÓN.
Actualización de un romance anónimo del siglo XV, que dedico al tipo ese que tiene fobia a los CTA y que ha hecho a la mentira su dios y a San José su patrón. Le deseo el mismo daño – más un plus de contumacia – que él le ha hecho a muchas miles de familias y más cosas que me callo pero que os podeis imaginar.
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Lamenámar, Lamenámar
sapo de la sapería,
el día que te cesaron
malas señales había.
En el mar gran marejada,
la luna estaba escondida;
sapo que en tal signo nace,
solo sabe decir mentira.»
Allí respondiera el sapo,
bien oiréis lo que decía:
«Nunca diré la verdad,
aunque me cueste la vida,
porque soy hijo de un sapo
y de una mona cautiva;
siendo yo niño y muchacho
mi madre me lo decía:
que mentiras yo dijese,
porque es grande villanía:
por tanto pregunta, juez,
que jamás verdad diría.
«Yo te aborrezco, Lamenámar,
apesta tu porquería.
¿Qué edificios son aquéllos?
¡Altos son y relucían!»
«Aeropuertos son señor,
de León, Burgos, Castellón,
Ciudad Real, Huesca…Logroño…
Y se ve hasta Sevilla…
Labrados por San José
con gente de la cuadrilla.
Aquellos que los labraban
mil doblas ganaban al día
y el día que no labraban
el controlador perdía.
El otro es El Prat,
perla que par no tenía;
el otro Barajas es,
joya de gran valía.»
Allí habló el Sr. Juez,
bien oiréis lo que decía:
«Si me dejaran, Lamenamar,
Tu cabeza cortaría;
daríate palos y azotes
de cabeza a rabadilla.»
«No lo haga, Sr. Juez,
Me vendo en cuanto lo pida;
ni ética ni dignidad tengo,
y mi único Dios… la mentira.»
Dedicado a las victimas del sapo y sus secuaces, en el día de su «desaparición». ¡¡¡VIVA SAN MARTÍN!!!
¡¡¡Qué bueno!!!
Desde el más sucio rincón de mi negro corazón te digo: ADIOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOSSSSSSSSS.