Europa volvió a experimentar turbulencias, esta vez no en el aire, sino en tierra. El 9 de abril de 2025, huelgas en el sector de la aviación de Grecia e Italia provocaron la cancelación de cientos de vuelos y alteraron los planes de viaje de miles de pasajeros, evidenciando una vez más la vulnerabilidad del transporte aéreo frente a los conflictos laborales.
Grecia: huelga general paraliza el transporte
En Grecia, la huelga fue parte de una movilización nacional convocada por los principales sindicatos del país, incluidos ADEDY y GSEE, en protesta por la congelación de salarios en el sector público y la falta de progresos en la negociación de condiciones laborales. Los controladores aéreos se sumaron a la huelga, obligando al cierre total del espacio aéreo griego para vuelos comerciales durante 24 horas.
“Estamos cansados de que se nos pida que trabajemos más por menos”, declaró un portavoz del sindicato de controladores aéreos. “La carga de trabajo es insostenible, y seguimos esperando la restitución de los derechos que perdimos durante la última década”.
Además de los aeropuertos, los puertos y servicios de ferry también detuvieron operaciones, interrumpiendo la conexión con las islas, vital tanto para residentes como para turistas. El transporte urbano en ciudades como Atenas y Tesalónica también se vio afectado.
Italia: tripulantes de EasyJet reclaman mejores condiciones
En Italia, la huelga fue más focalizada pero no menos significativa. Los tripulantes de cabina de la aerolínea británica EasyJet realizaron un paro de cuatro horas, entre las 10:30 y las 14:30, convocado por los sindicatos FILT-CGIL, FIT-CISL y UIL Trasporti. Las protestas se centraron en la falta de progresos en la negociación de un convenio colectivo que aborde cuestiones como la estabilidad laboral, las horas de descanso y la mejora salarial.
“El modelo low-cost no puede seguir sosteniéndose sobre la precariedad de sus trabajadores”, afirmó un delegado sindical desde el aeropuerto de Milán-Malpensa.
Los aeropuertos de Milán y Nápoles fueron los más afectados, aunque EasyJet intentó mitigar el impacto informando a los pasajeros con antelación y ofreciendo cambios de vuelos sin coste adicional.
El impacto en los pasajeros
Las consecuencias no tardaron en hacerse sentir. En los aeropuertos internacionales, largas colas, vuelos cancelados o reprogramados y la incertidumbre marcaron la jornada. Viajeros atrapados, muchos de ellos turistas de Semana Santa o viajeros de negocios, expresaron su frustración.
“Llevamos dos años planificando este viaje a Santorini. Teníamos todo pagado y ahora lo perdemos todo”, lamentó una turista alemana desde el aeropuerto de Atenas.
Los expertos recuerdan que, si bien los pasajeros no tienen derecho a compensación económica por causas de huelga del personal ajeno a las aerolíneas (como controladores o personal de seguridad), sí tienen derecho a asistencia: comida, alojamiento y transporte alternativo cuando sea necesario.
Señales de tensión creciente en el sector
Estas huelgas se producen en un contexto de creciente tensión en el transporte aéreo europeo. El aumento de la demanda tras la pandemia ha puesto bajo presión a plantillas reducidas y ha reabierto viejos debates sobre las condiciones laborales en un sector que, aunque esencial, sigue sin garantizar estabilidad ni bienestar a muchos de sus trabajadores.
La Comisión Europea ha instado a los Estados miembros a fortalecer los mecanismos de diálogo social y a garantizar un equilibrio entre los derechos laborales y el interés público. Sin embargo, las soluciones no parecen estar cerca.
Mientras tanto, el cielo europeo sigue siendo escenario no solo de vuelos, sino también de luchas.