Washington D.C. – El Departamento de Transporte de Estados Unidos ha anunciado una investigación oficial sobre las persistentes dificultades en el programa de formación de controladores de tráfico aéreo de la Administración Federal de Aviación (FAA), después de que los índices de fracaso entre los aspirantes superaran el 30 % en 2024, según informó el jueves la Oficina del Inspector General (OIG) del propio departamento.
La revisión se produce en un contexto de escasez crónica de controladores, que se estima en alrededor de 3 500 posiciones vacantes, una brecha que ha forzado al personal actual a jornadas prolongadas, horas extras obligatorias y semanas laborales de hasta seis días para mantener la seguridad en el cielo estadounidense.
“El gran número de bajas, jubilaciones y abandonos del programa está afectando severamente el éxito general de incrementar el número de controladores certificados”, señaló el Inspector General en un comunicado. La investigación buscará identificar qué factores subyacentes están obstaculizando la capacidad de la FAA de formar nuevos profesionales eficaces.
Problemas estructurales en la formación
Según el informe preliminar, el problema radica en múltiples frentes: una insuficiencia de instructores calificados, una capacidad de formación limitada, y un currículo que no se ha actualizado para responder a las exigencias actuales del sistema de control aéreo. Estas condiciones habrían contribuido a que más de una de cada tres personas inscritas en el programa no supere con éxito las fases formativas básicas, una tasa de fracaso considerada alarmante para un sector tan crítico.
El propio administrador de la FAA, Bryan Bedford, reconoció que la interrupción de 43 días causada por el cierre parcial del Gobierno a finales de 2025 tuvo un impacto negativo en la formación, lo que derivó en la salida de 400 a 500 aprendices de la academia, a pesar de que esta permaneció abierta.
Medidas para revertir la situación
Ante este panorama, el Gobierno ha lanzado una campaña intensiva de reclutamiento para atraer nuevos candidatos. Hasta la fecha, más de 10 000 personas han postulado, de las cuales más de 8 300 fueron derivadas a la academia de la FAA, donde alrededor de 600 aspirantes finalizan su formación inicial antes de pasar a entrenamiento en torres y centros de control.
Además, se han aprobado fondos en el Congreso para contratar 2 500 controladores adicionales durante el año en curso, y la FAA ha implementado incentivos para retener al personal veterano, como pagos adicionales para aquellos cerca de la edad de jubilación y un aumento de 30 % en los salarios iniciales de los nuevos reclutas.
“Estamos acelerando el proceso de contratación y ajustando aspectos clave de la formación para hacer frente a estas tasas de fracaso inaceptables”, afirmó Duffy, secretario de Transporte, en una reciente declaración oficial.
Un sistema bajo presión
Este examen ocurre en un momento en que ya se han encendido alarmas en el ámbito de la seguridad aérea. El Senado estadounidense tiene programadas audiencias sobre reformas de seguridad tras un grave accidente aéreo en 2025, donde investigadores señalaron fallos sistémicos vinculados a la FAA.
Mientras tanto, expertos y sindicatos del sector han advertido que la falta de controladores no solo afecta la eficiencia operativa, sino que incrementa la presión y el estrés en los profesionales, factores que pueden repercutir en la seguridad de decenas de miles de vuelos diarios. La OIG subraya que mejorar la formación no es solo cuestión de cantidad, sino de calidad, para garantizar que los controladores puedan manejar con éxito las complejidades del tráfico aéreo moderno.