Hoy traemos a nuestras páginas las contundentes declaraciones del senador por El Hierro, Javier Armas, de la Agrupación Herreña Independiente (AHI). Sus palabras, cargadas de razón y compromiso, resuenan con fuerza en defensa de la seguridad aérea y la operatividad del aeropuerto de El Hierro, un clamor que desde SPICA compartimos y aplaudimos sin reservas. Armas ha puesto el foco en un problema que nos toca de cerca: la persistencia del sistema AFIS (Servicio de Información de Vuelo de Aeródromo) en un aeropuerto que ya no puede considerarse de “baja intensidad”, y la inexplicable actitud de AENA al desoír las demandas de instituciones democráticas y priorizar intereses económicos sobre la seguridad.
El senador herreño no se anda con rodeos. En una intervención reciente, destacó que los tres ayuntamientos de El Hierro, el Cabildo Insular, el Parlamento de Canarias, el Gobierno autonómico, el Congreso de los Diputados y el Senado de España han exigido “reiteradamente” a AENA la retirada del AFIS en el aeropuerto insular. “¿Por qué una empresa pública, pagada con el dinero de todos los españoles, desobedece a todas estas instituciones?”, cuestionó Armas, dejando en el aire una pregunta que desde SPICA también nos hacemos. La respuesta, según el senador, podría estar en el 49% de capital privado que pesa en las decisiones de AENA, una empresa que en 2024 reportó beneficios de 2.000 millones de euros, pero que parece reacia a invertir 200.000 euros en garantizar un servicio de control aéreo adecuado los fines de semana.
El aeropuerto de El Hierro, que en 2010 movía 150.000 pasajeros anuales cuando se impuso el AFIS, ha experimentado un crecimiento exponencial. En 2025, según los datos aportados por Armas, ya supera los 322.000 pasajeros, con un aumento sostenido de 25.000 al año en la última media década. “Le preguntamos a AENA: ¿cuándo dejará de ser el de El Hierro un aeropuerto de baja intensidad? ¿Tendremos que esperar a un incidente para que lo consideren de alta intensidad?”, lanzó el senador, en un tono que no solo refleja indignación, sino también una preocupación legítima por la seguridad aérea. Desde SPICA, no podemos más que asentir: el AFIS, diseñado para aeródromos de escaso tráfico, no está a la altura de las necesidades actuales de El Hierro, especialmente los fines de semana, cuando el volumen de operaciones se dispara.
Armas también puso sobre la mesa un caso concreto que ilustra la arbitrariedad de AENA. En 2024, Binter Canarias solicitó en dos ocasiones el servicio de controladores aéreos durante los fines de semana debido al alto número de operaciones. La respuesta de AENA fue incoherente: un día lo permitió, otro lo denegó. “¿Quién toma estas decisiones y con qué criterio? ¿Se garantizó la seguridad en ambos casos?”, preguntó el senador. Desde SPICA, sabemos que la seguridad no puede depender de decisiones caprichosas ni de cálculos economicistas. Los controladores aéreos somos garantes de esa seguridad, y ver cómo se juega con ella por ahorrar costes es, como dice Armas, “una vergüenza”.
Otro punto que el senador subrayó es el argumento de AENA y del Ministerio de Transportes, que aseguran que “ninguna compañía ha solicitado la retirada del AFIS”. Armas lo desmonta con claridad: operar con AFIS reduce las tasas aeroportuarias para las aerolíneas, lo que les beneficia económicamente. Pero, como bien plantea, “¿quién debe decidir el cambio? ¿Las compañías o una empresa pública que debe priorizar la seguridad y la operatividad?”. La respuesta es obvia para cualquier controlador de SPICA: la seguridad no puede estar supeditada a los intereses privados de las aerolíneas ni a los balances de AENA.
El mensaje de Javier Armas es un grito de resistencia y dignidad. “Desde AHI decimos claro: seguimos luchando para que el interés público prevalezca sobre los intereses privados”, afirmó. Y desde SPICA, no solo le damos la razón, sino que nos sumamos a su lucha. El aeropuerto de El Hierro merece un servicio de control aéreo acorde a su realidad actual, y los controladores estamos listos para asumir ese rol con la profesionalidad que nos caracteriza. Es hora de que AENA escuche, no solo a las instituciones, sino a quienes, como Armas y SPICA, defendemos lo que realmente importa: la seguridad y el bienestar de los ciudadanos.