La Administración Federal de Aviación (FAA) ha advertido sobre los peligros que trae consigo la falta de personal de ATC en un sector clave como es el espacio aéreo de Nueva York. Por eso, la FAA ha pedido a las aerolíneas que operen menos vuelos y que, a su vez, estos sean realizados con aeronaves de mayor tamaño para frenar las congestiones y facilitar la fluidez del tráfico.
Hace más de una semana, la FAA llamó a reunión a varios líderes del sector para discutir acerca de la mejor manera de gestionar los problemas ocasionados de la falta de controladores aéreos. Según advierte The Washington Post, los esfuerzos de la FAA son un intento de adelantarse a un problema inminente y evitar otra temporada alta de viajes marcada por los retrasos, las cancelaciones y las recriminaciones entre los ejecutivos de las aerolíneas y los funcionarios de la FAA que estallaron el verano pasado.
Por su parte, las aerolíneas afirman que los problemas de Nueva York también afectarán al Aeropuerto Nacional Reagan, a las afueras de Washington. Los trastornos entre Nueva York y Washington derivados de la escasez de trabajadores podrían traducirse en retrasos o en menos opciones de vuelo.
Según la FAA, el volumen de tráfico aéreo entre las dos regiones hace de la capital del país un objetivo probable para las compañías que pretendan consolidar vuelos
La FAA afirmó que las medidas de seguridad aplicadas durante la pandemia afectaron a la formación, y aunque la dotación de personal se ha puesto al día en la mayoría de las demás instalaciones de la FAA, el centro de Nueva York sigue rezagado. En un comunicado de finales del mes pasado, la FAA afirmaba que el TRACON de Nueva York contaba con el 54% del personal necesario, frente al 81% de otras instalaciones de control del tráfico aéreo. Al mismo tiempo, la FAA prevé que el tráfico aéreo en la región aumentará un 7% este verano en comparación con el anterior, lo que, según la agencia, podría traducirse en un 45% más de retrasos.
Como solución a corto plazo, la FAA ha comunicado a las aerolíneas que pueden reservar franjas horarias de despegue y aterrizaje en los aeropuertos JFK, LaGuardia y National, animando a las compañías a utilizar aviones más grandes y a ser transparentes con los pasajeros sobre las posibles interrupciones.
Las aerolíneas tienen hasta el 30 de abril para tomar una decisión, pero algunas ya han expresado su interés por el acuerdo de la FAA. The Washington Post recuerda que el año pasado, la FAA y las compañías aéreas colaboraron para resolver problemas similares que estaban afectando el espacio aéreo de Florida. La agencia aumentó la dotación de personal en una instalación en esa área y trabajó junto con las compañías aéreas para minimizar las interrupciones.