El control aéreo sigue siendo una profesión invisible para buena parte de quienes buscan empleo. Una encuesta encargada por el proveedor británico NATS a 2.000 trabajadores revela que a uno de cada cuatro candidatos nadie le sugirió nunca esta salida profesional, pese a que se trata de un oficio con formación remunerada, sin requisito de experiencia aeronáutica previa y con retribuciones que superan las seis cifras en su tramo consolidado. El dato interesa más allá del Reino Unido: describe un cuello de botella de entrada que afecta a todo el sistema europeo de provisión de servicios de navegación aérea.
NATS, el principal proveedor de servicios de navegación aérea del Reino Unido, publicó el 1 de septiembre de 2026 los resultados de una encuesta realizada por la firma Opinion Matters coincidiendo con la apertura de su convocatoria de controladores en formación. El trabajo de campo se desarrolló entre el 31 de julio y el 7 de agosto de 2026 sobre una muestra de 2.000 personas, de las que 1.824 se declaraban en activo y 962, candidatos en búsqueda activa de empleo.
El titular del estudio es que un 26% de los candidatos afirma que nunca le han sugerido el control del tránsito aéreo como opción profesional. No es un dato aislado dentro de la encuesta: un 53% de los trabajadores consultados declara querer cambiar de carrera y un 59% percibe el mercado laboral como saturado pese a ese deseo de moverse. Existe, por tanto, una demanda de reorientación profesional que no está encontrando el camino hacia una actividad que forma a sus propios profesionales desde cero.
Los motivos que declaran los candidatos encajan con el perfil de la profesión
Las preferencias que recoge el sondeo resultan llamativamente compatibles con las características objetivas del puesto. Un 55% considera atractiva la vía de la formación dual remunerada —el apprenticeship británico— precisamente por la competencia del mercado; un 40% aspira a salarios de seis cifras; un 32% busca alternativas a la jornada convencional de oficina; y entre quienes están buscando empleo activamente, un 72% declara querer un puesto con una aportación social tangible.
Los cuatro rasgos describen, uno a uno, el trabajo en una torre o en un centro de control: itinerario formativo retribuido, turnos rotatorios ajenos al horario de oficina, función de servicio público e ingresos elevados en el tramo consolidado. La conclusión que se desprende del propio material de NATS no es que la profesión resulte poco atractiva, sino que resulta poco conocida.
Qué ofrece exactamente el itinerario británico
La convocatoria detalla las condiciones. El salario durante la formación es de 33.571 libras; una vez obtenida la habilitación, la horquilla se sitúa entre 50.468 y 56.247 libras, y los controladores con experiencia superan las 100.000 libras. El programa combina teoría y simulador durante 12 a 15 meses y conduce a un apprenticeship de nivel 5. Los destinos son torres de aeropuertos británicos y los dos centros de control de radar de NATS: Swanwick, en Hampshire, y Prestwick, en Ayrshire.
Los requisitos de acceso son deliberadamente bajos en cuanto a titulación: cinco GCSE con grado 4 o superior —incluidos inglés y matemáticas— o los equivalentes escoceses National 5 con calificación entre A y C, además de superar el reconocimiento médico y obtener la habilitación de seguridad. No se exige formación aeronáutica previa. NATS añade que ofrece apoyo económico a candidatos de rentas bajas o con responsabilidades de cuidado, un elemento poco habitual en procesos de selección técnica y orientado explícitamente a ampliar la base de aspirantes.
La única declaración atribuida en la nota es la de Claire Burton, responsable de captación de talento (Head of Talent Acquisition) de NATS, que presenta el programa como una opción tanto para quienes empiezan como para quienes buscan un cambio de carrera.
La comparación con España: dos puertas de entrada muy distintas
El contraste con el modelo español es el ángulo que más interesa al lector de esta casa, y conviene trazarlo con precisión. En España, el acceso a la profesión en el proveedor público no discurre por una convocatoria permanente de formación dual, sino por procesos de selección discretos que ENAIRE anuncia en el Boletín Oficial del Estado. La última gran convocatoria de la que existe anuncio oficial es la de 149 plazas de controladora y controlador de tránsito aéreo publicada el 20 de noviembre de 2025 (BOE-B-2025-42761), con plazo de inscripción entre el 21 de noviembre y el 12 de diciembre de 2025 a través del portal de empleo del propio gestor.
La diferencia estructural es de ritmo, no de exigencia. El modelo británico mantiene un flujo de captación abierto y comunicado como campaña de marca empleadora; el español concentra la entrada en ventanas cerradas y espaciadas, con la formación inicial impartida por organizaciones acreditadas al efecto —entre ellas SENASA, que oferta cursos de formación inicial de control de tránsito aéreo—. Ninguno de los dos esquemas es intrínsecamente superior, pero producen dinámicas de reposición de plantilla distintas, y esa diferencia sí es un dato relevante cuando se discute la capacidad del sistema a medio plazo.