07/07/2025 – Washington D.C. – El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha iniciado pruebas de un nuevo sistema de gestión de tráfico aéreo con capacidad para detectar drones cerca de sus bases militares en todo el mundo. El programa, liderado por la Fuerza Aérea, fue diseñado originalmente en colaboración con el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea (AFRL), y ahora se está desplegando en fases piloto para reforzar la seguridad aérea en entornos operacionales sensibles .
¿Qué es el sistema CLUE?
Denominado CLUE (Coordinated Low-altitude Unmanned Exploitation), esta suite integra radares, sensores ópticos y software de control aéreo para identificar y rastrear drones de pequeño tamaño en el espacio aéreo restringido alrededor de los recintos militares. El objetivo es mejorar la conciencia situacional, reducir riesgos de colisión con aeronaves tripuladas y minimizar posibles amenazas de espionaje o ataques mediante drones.
Pruebas en curso
El Pentágono ha comenzado a implementar CLUE en varias bases estadounidenses, tanto en territorio nacional como en el extranjero. Las primeras evaluaciones se han llevado a cabo en bases del noreste de EE.UU., incluyendo Picatinny Arsenal y Naval Weapons Station Earle, donde se han monitoreado múltiples incursiones de drones en meses recientes.
El secretario de prensa del Pentágono, el general Pat Ryder, afirmó que el sistema busca fortalecer las capacidades de detección para que los comandantes de las bases puedan actuar con información precisa, evaluando si los drones representan una amenaza real o simplemente son dispositivos civiles no autorizados.
¿Es esto un problema nuevo?
No completamente. Desde 2022, el Comando Norteamericano de Defensa Aeroespacial (NORAD) ha reportado cientos de incidencias de drones sobre instalaciones militares en EE.UU. Aunque la mayoría parecen corresponder a drones de aficionados o civiles, la frecuencia de estos eventos ha aumentado debido a mejoras en los sistemas de rastreo, no necesariamente por un incremento real en incursiones maliciosas .
El general Gregory Guillot, titular de NORTHCOM, explicó que la mayoría de las detecciones se deben a “aficionados locales” que sobrepasan los límites de las bases, una situación exacerbada por el ecosistema legal que protege el uso recreativo de drones.
Coordinación interagencial y desafíos regulatorios
El despliegue de CLUE no solo implica tecnología avanzada, sino también cooperación estrecha con agencias civiles como la FAA (Administración Federal de Aviación) y el DHS (Departamento de Seguridad Interna). El objetivo es habilitar el uso de contramedidas, como sistemas de neutralización no cinética (por ejemplo, jammers o “drone busters”), sin comprometer la seguridad del espacio aéreo civil adyacente .
Este enfoque responde a una estrategia más amplia del Departamento de Defensa para crear “corredores de prueba” y protocolos de autorización anticipada con la FAA, acortando los tiempos de respuesta ante posibles amenazas aéreas sobre bases críticas .
Repercusiones y próximos pasos
Aunque los altos mandos reconocen que hasta el momento no se han detectado signos de campañas de espionaje organizadas usando drones, persiste la preocupación por vigilancias encubiertas o posibles incursiones hostiles. El avance hacia un entorno operacional más complejo, donde drones civiles y militares coexisten, impulsa la necesidad de herramientas como CLUE .
Las pruebas actuales seguirán evaluando la efectividad de la suite en distintas condiciones operativas y geográficas. Se espera que el siguiente paso incluya la integración de CLUE en bases en Europa y Asia, donde también se han reportado actividades no autorizadas sobre instalaciones de la OTAN.
El sistema CLUE representa un paso decisivo del Pentágono para modernizar la seguridad aérea de sus bases, combinando tecnologías de última generación con protocolos de cooperación civil-militar. Su éxito podría marcar un punto de inflexión en la gestión del cada vez más complejo ecosistema del tráfico aéreo no tripulado.