Madrid, 7 de agosto de 2025. — En julio de 2025, España volvió a superar sus propios registros: más de 240.000 vuelos gestionados por ENAIRE, lo que representa un crecimiento del 3,5% respecto al ya histórico julio de 2024. Pero detrás de cada cifra hay algo más que tráfico aéreo: hay profesionales. Y es hora de hablar de ellos.
Controladores aéreos, ingenieros de sistemas, personal ATSEP (encargados de asegurar el funcionamiento de los sistemas de navegación aérea), técnicos de comunicaciones, vigilancia y navegación, supervisores de operaciones… Son cientos de profesionales que operan, 24 horas al día, 365 días al año, para que cada avión despegue, cruce el espacio aéreo y aterrice con seguridad y eficiencia.

El trabajo en un centro de control no entiende de pausas. En Barcelona, que lideró la red con 126.869 vuelos gestionados en julio, o en Madrid, con 123.583, los controladores aéreos tomaron decisiones en segundos para mantener la separación segura entre aeronaves, incluso en los momentos de mayor densidad de tráfico. En Canarias, Sevilla y Palma, donde también se registraron aumentos importantes, el trabajo coordinado entre controladores y técnicos fue clave para que la red funcionara como un engranaje perfectamente sincronizado.
A su lado, el personal ATSEP garantizó en todo momento la operatividad de los complejos sistemas de navegación aérea, desde radares hasta sistemas de comunicación y vigilancia. Su labor, muchas veces invisible para el gran público, es imprescindible para que el tráfico fluya sin interrupciones.
Este incremento de operaciones, que sitúa a España por encima de la media europea, no solo se explica por el aumento del turismo o la recuperación económica. Se explica también por la experiencia, la formación y la dedicación de quienes hacen posible que cada vuelo sea seguro. ENAIRE ha mantenido un nivel de seguridad del 100% en su Sistema de Gestión desde 2020, y eso es mérito directo del equipo humano que lo respalda.
En lo que va de año, se han gestionado ya más de 1,4 millones de vuelos, y el reto no es menor: seguir creciendo sin comprometer ni un ápice la seguridad ni la eficiencia. En ese objetivo, los profesionales del control del tránsito aéreo español han demostrado estar más que a la altura.
Porque los récords no se alcanzan solos. Se consiguen cuando detrás de cada pantalla radar hay un controlador atento. Cuando detrás de cada frecuencia hay un técnico asegurando la comunicación. Cuando detrás de cada vuelo, hay un equipo entero trabajando para que el cielo siga siendo el espacio más seguro.