El Sindicato Profesional Independiente de Controladores Aéreos (SPICA) ha trasladado su “profunda preocupación” ante la situación que afecta al personal técnico de operaciones en la Torre de Control del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. En un escrito dirigido al director general de ENAIRE, Enrique Maurer, el sindicato alerta de una posible reducción de plantilla y cambios sustanciales en las condiciones laborales que, a su juicio, podrían comprometer el correcto funcionamiento del servicio.Según denuncia SPICA, actualmente la Torre de Barajas cuenta con 9 técnicos de operaciones, cuando la dotación debería ser de 12. Sin embargo, la propuesta planteada por ENAIRE pasaría por reducir este número a 6 trabajadores más un correturnos parcial, además de trasladar de forma forzosa a dos empleados al Centro de Control de Madrid, ubicado en Torrejón de Ardoz. El sindicato critica especialmente este traslado, no solo por su carácter obligatorio, sino también por las dificultades logísticas que implicaría, al tratarse de un centro situado fuera del núcleo urbano de Madrid y sin acceso directo en transporte público.
Impacto en la seguridad y la operativa
SPICA subraya que el colectivo de técnicos de operaciones —conocidos como “teoistas”— desempeña funciones “imprescindibles” de apoyo a los controladores aéreos, especialmente en un escenario marcado por el incremento del tráfico aéreo y una elevada carga de trabajo. En este sentido, considera “inadmisible” prescindir de personal con amplia experiencia en un entorno tan crítico como el de la torre de control. “El apoyo que prestan estos profesionales es clave para garantizar la eficiencia y la seguridad de las operaciones”, sostiene el sindicato, que advierte de los riesgos de reducir recursos humanos en un momento de creciente demanda.
Petición de alternativas
Ante esta situación, SPICA propone que, si existe la necesidad de reforzar el Centro de Control de Madrid, se realicen nuevas contrataciones en lugar de recurrir a traslados forzosos desde la torre de Barajas. De este modo, se evitaría, según el sindicato, debilitar un servicio esencial mientras se cubren necesidades en otras dependencias. El escrito concluye con una llamada a la dirección de ENAIRE para reconsiderar la medida y preservar tanto las condiciones laborales de los trabajadores como la calidad del servicio prestado en uno de los principales aeropuertos de Europa.