En el control aéreo, la capacidad no solo se mide en movimientos por hora: también depende de la dotación que permite sostener turnos, descansos y continuidad del servicio. En el aeropuerto de A Coruña–Alvedro (LCG), los controladores han trasladado a las administraciones una petición de refuerzos “urgentes” ante lo que describen como una situación de sobrecarga, según la información publicada por Cadena SER.
Qué se denuncia: menos efectivos y más tensión en la planificación
La dotación habría pasado de 10–11 controladores a 8, lo que está provocando reorganizaciones frecuentes de turnos, cancelación de vacaciones y un aumento de la presión laboral, por lo que podría comprometer la continuidad operativa si no se incorporan refuerzos. La propuesta planteada sería sumar al menos dos controladores como medida inmediata.
Impacto operativo: no solo vuelos comerciales
La información destaca que Alvedro no se limita a la aviación comercial: también atendería operaciones como formación aeronáutica, vuelos medicalizados y salvamento marítimo, que dependen de la disponibilidad del servicio ATS (Air Traffic Services) en torre. Además, la SER indica que la falta de personal ya habría impactado en vuelos vinculados a la ONT (Organización Nacional de Trasplantes), afectando a su logística.
Contexto técnico y regulatorio: quién supervisa y bajo qué reglas
En España, la AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea) actúa como Autoridad Nacional de Supervisión para la certificación y supervisión continuada de proveedores ATM/ANS (gestión del tránsito aéreo / navegación aérea), en el marco del Reglamento de Ejecución (UE) 2017/373. En aeropuertos con torre liberalizada, Aena ha explicado en notas previas que el servicio de tránsito aéreo de aeródromo se adjudica por lotes a proveedores certificados.