Nueva York, 7 de mayo de 2025 — El aeropuerto internacional de Newark Liberty vivió este martes una jornada marcada por importantes retrasos en los vuelos, debido a una alarmante escasez de personal en el centro regional de control de tráfico aéreo. La Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) confirmó que se trató de una «reducción de capacidad» que obligó a implementar medidas para espaciar las operaciones y garantizar la seguridad de las aeronaves en el área.
Según datos del sitio especializado FlightAware, cerca del 40% de los vuelos programados desde Newark sufrieron demoras, afectando a miles de pasajeros en plena temporada de primavera. Algunos vuelos llegaron a registrar retrasos superiores a las tres horas.
Portavoces de la FAA atribuyeron la situación a la falta de personal en el centro de control de tráfico aéreo que gestiona el espacio aéreo del noreste del país, uno de los más congestionados del mundo. Aunque no se trató de una huelga ni de una emergencia técnica, la agencia se vio obligada a reducir el número de vuelos por razones operativas.
En declaraciones a medios locales, la autoridad aeroportuaria aseguró estar en estrecha coordinación con la FAA y las aerolíneas para mitigar el impacto. Sin embargo, la situación ha reavivado el debate sobre la escasez crónica de controladores aéreos en Estados Unidos, un problema que ya fue señalado por el propio Departamento de Transporte tras el colapso de operaciones en varios aeropuertos el verano pasado.
El sindicato nacional de controladores (NATCA) lleva tiempo advirtiendo sobre el envejecimiento de la plantilla, la lentitud en los procesos de formación y la presión psicológica que enfrentan los profesionales del sector. Según fuentes sindicales, el centro regional que gestiona los vuelos en la zona de Newark y sus alrededores está operando con niveles de personal un 25% por debajo de lo recomendado.
A pesar de los esfuerzos de modernización y automatización impulsados por la FAA, expertos señalan que sin una inversión decidida en formación y contratación, los retrasos como los de esta semana podrían repetirse durante el verano, especialmente en los grandes hubs del noreste.
Pasajeros afectados expresaron su frustración en redes sociales, mientras que las aerolíneas recomendaron a los viajeros consultar el estado de sus vuelos antes de dirigirse al aeropuerto.
Esta situación en Newark pone en evidencia, una vez más, la fragilidad de un sistema aéreo que depende en gran medida del capital humano, y plantea preguntas urgentes sobre la capacidad de respuesta de las autoridades ante un posible incremento de la demanda en los próximos meses.