Un aeropuerto que separa por tiempo y otro que separa por distancia son, en la práctica, dos aeropuertos distintos. Cranfield está a punto de cruzar esa frontera: Tern Systems ha completado la prueba de aceptación en emplazamiento de su sistema Polaris, que integra los datos de radar primario y secundario suministrados por EASAT y permitirá sustituir el control procedimental por control basado en vigilancia. El cambio no es cosmético ni comercial: altera los mínimos de separación aplicables, la carga de trabajo del controlador y la capacidad declarada del campo.
Tern Systems anunció el 2 de septiembre de 2026 la superación de la prueba de aceptación en emplazamiento (Site Acceptance Test, SAT) del sistema completo Polaris ATM en el aeropuerto británico de Cranfield. La prueba validó el sistema integrado, y de forma expresa su capacidad para recibir y procesar datos de vigilancia procedentes del radar primario de vigilancia (Primary Surveillance Radar, PSR) y del radar secundario de vigilancia (Secondary Surveillance Radar, SSR) aportados por EASAT Radar Systems, además de la presentación de la situación aérea en tiempo real y la interfaz de trabajo del controlador.
Por qué el salto de procedimental a vigilancia cambia la operación
El fabricante resume el efecto operativo en una frase que merece desarrollarse: el aeropuerto pasará de un control exclusivamente procedimental a un control táctico basado en vigilancia, lo que permitirá separar las aeronaves en llegada por distancia en lugar de por tiempo.
En control procedimental, sin presentación radar, el controlador construye la secuencia con notificaciones de posición, estimaciones y separación longitudinal expresada en minutos, lo que obliga a trabajar con márgenes conservadores porque la incertidumbre sobre la posición real es alta. Con vigilancia disponible, la separación pasa a expresarse en millas náuticas y a verificarse de forma continua sobre pantalla. El resultado habitual es una secuencia más apretada y predecible sin merma de los márgenes de seguridad, es decir, más capacidad con la misma infraestructura física. Tern Systems apunta expresamente a ese incremento de capacidad como beneficio esperado, aunque no lo cuantifica.
Para el colectivo de control, el matiz relevante es que el salto tecnológico obliga a un cambio de método de trabajo, no solo a un cambio de equipo. La habilitación de vigilancia en una dependencia hasta ahora procedimental exige formación específica, actualización de procedimientos operativos locales y un periodo de rodaje antes de que la capacidad teórica se traduzca en capacidad real.
El siguiente paso es la formación en vivo de los controladores
El propio anuncio sitúa a los controladores de Cranfield preparando la formación en vivo sobre el sistema, con el despliegue operativo previsto a continuación. No se indican fechas concretas de entrada en servicio ni el importe del contrato.
Tern Systems destaca además que el equipo de ingeniería trabajó directamente con los controladores durante el desarrollo, ajustando la interfaz a partir de su retroalimentación operativa. Es un detalle que conviene subrayar porque es exactamente lo que la comunidad profesional viene reclamando en los procesos de implantación de sistemas: participación del usuario final desde la fase de diseño y no únicamente en la validación final.

Cranfield suma al aeropuerto un banco de pruebas universitario
La instalación tiene una segunda derivada. El aeropuerto está vinculado a la Universidad de Cranfield, y el fabricante señala que el sistema establecerá una plataforma para investigación en movilidad aérea compleja y en integración de sistemas aéreos no tripulados (Unmanned Aircraft Systems, UAS). Un entorno con vigilancia real, tráfico real y respaldo académico es un activo escaso para ensayar la convivencia entre aviación tripulada y no tripulada, un asunto que en Europa se está dirimiendo en paralelo dentro del marco U-space.
Un proveedor pequeño que ha ganado presencia en el ecosistema europeo
El anuncio se entiende mejor en la trayectoria reciente de la compañía islandesa. El 16 de junio de 2026 Tern Systems comunicó que Polaris había entrado en servicio como sistema de respaldo operativo en HungaroControl, tras superar allí la correspondiente prueba de aceptación en emplazamiento. El 30 de junio de 2026 anunció su incorporación como miembro de pleno derecho de la Empresa Común SESAR 3 (SESAR 3 Joint Undertaking). Y el 25 de mayo de 2026 había comunicado que lidera el proyecto europeo NOMAD, dotado con 21 millones de euros y con 17 socios europeos.
La secuencia dibuja a un actor de tamaño medio consolidando posiciones en un mercado dominado por grandes integradores. Para el lector español queda una pregunta abierta que las comunicaciones publicadas no permiten responder: ninguna de ellas detalla la composición del consorcio NOMAD, de modo que no puede afirmarse si hay socios españoles en él ni con qué peso.